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La Semana Deportiva

La Semana Deportiva

Prácticamente desde el inicio de las actividades de la Comisión Promotora, allá por 1970, unas de los principales retos que nos planteamos aquellos que, de una u otra forma, participamos en su gestación fue buscar una parcela dentro del programa de actos en la que acomodar algún tipo de manifestación de carácter deportivo. Dentro de esta línea doctrinal nació lo que denominamos Semana Deportiva.

Fue precisamente en 1972, uno de esos años que marcaron el devenir de las HOGUERAS coruñesas, cuando se celebró el nacimiento de nuestra Semana Deportiva con la disputa de la que sería su primera edición.

Aquella Semana Deportiva, que tuvo como escenarios las instalaciones de los Colegios de la Compañía de María, de las Franciscanas y de los Dominicos, así como el campo de fútbol del Colegio de los Escolapios, se disputó en categorías tanto masculinas como femeninas, participando un importante número de Colegios coruñeses en diferentes modalidades deportivas.

Como anécdota para el recuerdo aquella tediosa final de baloncesto femenino, disputada en la cancha de la Compañía de María, entre este equipo y el de las Esclavas, que se saldó, tras jugar la totalidad del tiempo reglamentario, con un increíble 2-0 a favor de las locatarias.

Eran tiempos en los que, por un pudor mal entendido, todavía alguno de los equipos femeninos jugaba con faldita corta en lugar de pantalón, dándole a todo el conjunto un aspecto sumamente pintoresco.

Al año siguiente, siguiendo la tónica del anterior, la segunda edición volvió a convocarse en diferentes modalidades tanto femeninas como masculinas y no fue hasta 1974, tras contactar con las dirigentes de la Sección Femenina, recabando su valiosa colaboración al ser ellas las responsables del deporte escolar, cuando se tomó la decisión de convertir la Semana Deportiva en una competición exclusivamente femenina, invitando a la totalidad de los equipos de los diferentes Centros públicos y privados de la ciudad lo que contribuyó a dar el definitivo espaldarazo a la Semana.

Los años fueron pasando y la Semana se consolidó como el mejor torneo escolar de la ciudad; miles de coruñesas, a lo largo de estos años, midieron sus fuerzas deportivas en nuestra competición y bien se puede asegurar que generaciones enteras de escolares de los centros públicos y privados de la ciudad participaron en alguna de las modalidades en las que anualmente se convocaba la Semana Deportiva.

Visto el éxito, tanto de participación como de público, alcanzado por el torneo pronto este excedió de una semana natural en su programación, pasando a disputarse en quince días aunque eso sí, sin perder su denominación tradicional.

Modalidades como baloncesto, balonmano, voleibol y gimnasia fueron las más convocadas, aunque junto a ellas otras como pin-pon, atletismo, tenis, fútbol masculino y hockey sobre patines masculino, también se disputaron en alguna de sus ediciones.

Los marcos de celebración también fueron muy variados; aunque la sede oficial de la Semana fue, durante muchos años, la Pista Polideportiva Municipal nº 2 de la Avda. de la Habana, donde se disputaron la mayoría de los encuentros de su apretado calendario, otros recintos deportivos rivalizaron con este a la hora de acoger la disputa de los diferentes enfrentamientos de la competición. Además de los colegios de la Compañía de María, Franciscanas y Dominicos, ya mencionados, el Palacio Municipal de Deportes, la ciudad deportiva de la Torre, el Instituto Eusebio da Guarda, el colegio de las Esclavas, la Pista Polideportiva Municipal nº 1, entre otros se convirtieron, en algún momento, en eventual sede la de la competición.

Tradicionalmente, la Semana Deportiva, constituyó durante muchos años el inicio del programa de HOGUERAS, disputándose los encuentros a lo largo de los quince primeros días de junio en jornadas vespertinas los días de semana y en maratonianas sesiones de mañana y tarde los fines de semana. El hecho de disputarse en estas fechas, coincidentes con los exámenes finales colegiales, obligaba en más de una ocasión a las jugadoras a preparar sus pruebas escolares en los respectivos banquillos donde ver a las jóvenes participantes estudiando el texto objeto del examen del día siguiente era una imagen tradicional que no extrañaba a nadie.

La Semana Deportiva fue rica en anécdotas de todo tipo muchas de ellas inolvidables por graciosas y simpáticas, incluso alguna menos amable y que sólo sirvió para poner de manifiesto la pobreza de espíritu de alguno de sus protagonistas. Recuerdo ahora una en especial que sirve para ilustrar este último comentario.

La precariedad económica, mal endémico de la Comisión desde sus orígenes y la falta de colaboración del Ayuntamiento coruñés que en aquel año de 1981 estaba gobernado por un conglomerado de izquierdas con el nefasto Domingo Merino a la cabeza, nos obligó, muy a nuestro pesar, a fijar un precio simbólico de 10 pts. para acceder a los encuentros a disputar en las Pistas Polideportivas, máxime teniendo en cuenta los gastos de derechos de arbitraje y otros derivados de la competición en sí. Esta cantidad era abonada, con gusto, por las personas que concurrían a los encuentros seguras que garantizaban la continuidad de la Semana. Pues bien, he aquí que una tarde un joven trató de acceder a la instalación negándose a pagar aduciendo ser hijo de un Concejal del Ayuntamiento, Teniente Alcalde para más señas; al no atender su demanda corrió a casa en busca de su padre regresando en su compañía, amenazándonos este con prohibirnos el uso de la instalación caso de persistir en nuestra actitud.

Tras aquel lamentable suceso decidimos remitir al Concejal en cuestión una carta aclaratoria en la que razonamos los motivos que nos impulsaban a fijar aquella pequeña cantidad para el acceso a los encuentros, adjuntándole la cantidad de 50 pts. con el fin de que se las entregase a su hijo para que con ellas pudiese hacer efectiva, los días que restaban de competición, la entrada a la Polideportiva. Sin embargo, la cosa no quedó ahí. Enterado del suceso el periodista José María García, conductor por aquellos años del programa “José María García en la hora cero”, líder de audiencia en materia deportiva de toda la radiodifusión española, se encargó de airear el asunto para mayor escarnio y vergüenza del Concejal de referencia. Por supuesto jamás volvimos a recibir otra queja de aquel individuo, desconociendo si su hijo hizo o no uso de las 50 pts. que le hicimos llegar y que, por supuesto, nunca nos devolvió. Finalmente, como venganza pobre de aquel infausto Concejal, en julio siguiente, logró que el Ayuntamiento no nos bonificase las tasas de uso de las Polideportivas. Una pobre venganza de un pobre hombre como aquel y que tanto nos evoca a estos que hoy gobiernan María Pita.

Con el paso de los años, como queda dicho, la Semana Deportiva se fue afianzando como la mejor competición escolar femenina de la ciudad, a la que anualmente concurrían la mayoría de los centros docentes herculinos en busca de alcanzar el preciado Trofeo “San Juan” a los puntos que acreditaba, al que lo lograse, como vencedor absoluto de la competición. Este trofeo se asignaba por medio de un baremo en el que además de valorar los resultados meramente deportivos se tenían en cuenta otros factores tales como la combatividad, la deportividad, la limpieza en el juego, la uniformidad, etc.

Ni que decir tiene que durante los quince días que duraba la Semana se vivía auténtico ambiente de competición deportiva que concluía con la gran fiesta de clausura en la que se entregaban los trofeos y recuerdos a todos los equipos participantes que finalmente desfilaban ante el público que llenaba la Polideportiva.

Por su parte, la Dirección de la Semana, órgano dependiente de la Comisión encargado de la organización de la competición, se esforzaba, cada año, en mejorar los aspectos organizativos. Desde la edición de Circulares y clasificaciones periódicas hasta la publicación de la hoja informativa “Ella”, simpático boletín a modo de gaceta oficial de la competición que recogía no sólo la actualidad del día a día, sino también los chismes que circulaban, de boca en boca, entre todos las participantes.

Pero si la Semana fue una fuente de anécdotas para las deportistas que competían en ella, también lo era para la Junta Directiva de la Comisión que cada noche, al concluir los encuentros, se reunía de urgencia en una pequeña tasca que abría sus puertas frente a la Polideportiva, constituida como sede de fortuna tanto de la organización como del Comité de Competición creado al efecto. Para el recuerdo quedan aquellas inolvidables noches alrededor de unas viejas mesas de madera en las que Sierra, así se apellidaba el dueño de la tasca en cuestión, nos servía una cerveza permaneciendo atento a nuestros debates y cuitas que se prolongaban, casi siempre, hasta más allá de las doce de la noche.

Además de convertirse en una fuente de anécdotas de todo tipo, la Semana, sirvió para poner a prueba nuestras dotes organizativas. Como es lógico suponer, en principio resulta complicado mover con soltura un volumen de 500 participantes en cualquier competición, algo que nosotros aprendimos y realizábamos a la perfección, llevando fichas individualizadas de cada jugadora, confeccionado carnets de participantes o diseñando sus acreditaciones. La Semana disponía de su reglamento y, por supuesto, de un Comité de Competición que se reunía periódicamente.

Además de todo esto, diariamente, se nombraba un Delegado de Campo, quien atendía todo lo relacionado con el desarrollo de la jornada, y, en muchas ocasiones, miembros de la Directiva tuvieron que realizar funciones de mesa e incluso de árbitro cuando los medios económicos disponibles no alcanzaban para satisfacer los elevados derechos que exigían los Colegios de Arbitros correspondientes.

Mención especial merece la celebración de los denominados Actos de Clausura y entrega de Trofeos de la Semana Deportiva que se celebraban, con toda pompa, en la tarde del último domingo de la competición y que en alguna ocasión contaron con la presencia de importantes Autoridades como fue el caso del entonces Presidente de la Xunta de Galicia, Gerardo Fernández Albor, que presidió una de estas jornadas.

Con la totalidad de los equipos presentes se iniciaba un desfile previo a la entrega de trofeos y proclamación de campeones; concluido este, con un ritual previamente establecido se arriaba, a los acordes del pasodoble “Coruña” del maestro Del Río, la bandera de la Semana Deportiva – de color azul con una gaviota en plata sobrevolando los cinco aros olímpicos – que ondeaba en un mástil desde el primer día de la competición; después, la Capitana del equipo vencedor a los puntos, entregaba la Bandera al Director de la Semana pidiéndole que la custodiase hasta el siguiente año para izarla nuevamente con ocasión del inicio de la competición. El acto concluía con el desfile de todos los equipos participantes.

Durante muchos años, el equipo vencedor asistió invitado a la Fiesta del Aquelarre Poético donde se verificaba nuevamente la entrega del trofeo San Juan a los puntos de manos de la Meiga Mayor.

La Semana Deportiva llegó con plena vigencia hasta el año 2000 en que se celebraría su vigesimonovena edición que, a la postre, sería la última; de un lado, varios equipos desaparecieron, abandonando algunos colegios casi totalmente la práctica deportiva al menos en su aspecto reglado; de otra, los juegos escolares recuperaron su fuerza perdida años atrás y de esta suerte las competiciones se fueron incrementando haciendo que la Semana Deportiva no tuviese sitio en el calendario anual. Finalmente, tras varios intentos fallidos de recuperarla, al menos en parte, se optó por no volver a programarla, desapareciendo del programa de HOGUERAS.

Pese a todo, a los que llevamos años trabajando por la fiesta de San Juan coruñesa nos queda, para el recuerdo, el buen sabor de boca que nos dejaron aquellas competiciones que nos obligaban a concurrir, cada tarde de la primera quincena de junio, a la Pista Polideportiva Municipal nº 2 para presenciar los encuentros de nuestra querida Semana Deportiva.

José Eugenio Fernández Barallobre.

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