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LAS HOGUERAS-72

LAS HOGUERAS-72

Convencidos del éxito obtenido en la edición del año anterior, primera cuya organización fue asumida por la recién creada Comisión Promotora, la programación de las HOGUERAS-72 se nos antojó no solo como un punto y seguido de lo hecho hasta entonces, si no como un auténtico punto de inflexión que además de permitirnos consolidar nuestro proyecto nos facilitaría el camino para aspirar a más altas cotas.

Prácticamente tras apagar los últimos rescoldos de nuestra Hoguera de 1971 comenzamos a trabajar en el proyecto de las HOGUERAS-72. Nuevas incorporaciones a la Junta Directiva que aportaron la necesaria savia nueva y, sobre todo, un torrente de ideas innovadoras, se convirtieron en los ejes de toda la planificación de aquel nuevo ejercicio.

El programa de 1972 incluyó, desde el principio, una nueva edición de la Semana Cultural que tan buen sabor de boca nos había dejado el año anterior; junto a ella, se programaron las que serían I Semana Deportiva y I Semana de Teatro, dos clásicos que estuvieron presentes – la de Teatro con la denominación de Ciclo aun lo está actualmente – durante muchos años en los sucesivos programas de HOGUERAS.

Las fechas establecidas para la realización de las actividades quedaron fijadas entre el 7 y el 24 de junio, eligiendo cuidadosamente los marcos para su desarrollo tratando de huir de todo aquello que nos encorsetase en Fernando Macías y su zona de influencia, convencidos que si pretendíamos tener una proyección en la ciudad era necesario huir de conceptos restrictivos.

Algún tiempo antes habíamos tomado la decisión de ofrecer el título de Meiga Mayor a Rocío Prada Lens, una preciosa chiquilla que por aquel entonces vivía en la calle Rey Abdullah y que cursaba estudios, ¡cómo no!, en el Colegio de la Compañía de María. Con la decisión tomada y tras consultarlo con la interesada, una tarde fuimos recibidos en la casa familiar por su madre quien, además de agradecer la distinción en nombre de su hija, no puso impedimento para tal nombramiento, amén de obsequiarnos con una deliciosa merienda.

Igualmente, dando un paso más al frente, acordamos nombrar la que sería I Meiga Mayor Infantil, la niña Olga Arias Marsal, vecina de Fernando Macías y estudiante en el mismo colegio que su homónima mayor. Tanto la Meiga Mayor como la Meiga Mayor Infantil serían las encargadas, en última instancia, de nombrar sus respectivas cortes de Meigas de Honor y Meigas de Honor Infantiles.

Con una buena parte del trabajo hecho, continuamos dando los pasos necesarios para completar nuestra oferta cara a aquel año.

La clara vocación cultural que desde la primera edición ha caracterizado el andar de la Comisión, nos llevó a plantearnos programar una Semana Cultural de más altos vuelos que su antecesora; de tal suerte, desde el principio, comenzamos a barajar nombres como el del Catedrático de Prehistoria Carlos Alonso del Real; los eminentes escritores José Mª Castroviejo y Alvaro Cunqueiro, sin olvidar nombres de coruñeses que completarían el cartel de primeros espadas.

Creo recordar que la primera gestión de toma de contacto tanto con Carlos Alonso del Real como con José Mª Castroviejo, se hizo vía postal y en ambos casos recibimos, a vuelta de correo, la confirmación de sus respectivas presencias en las fechas para las que fueron invitados.

El caso de Alvaro Cunqueiro fue diferente. Convecino de unos tíos míos en la calle Marqués de Valladares de Vigo, solicitamos que nos recibiese para exponerle nuestros deseos. El inmortal escritor no dudó en recibirnos pese a que nuestra tarjeta de presentación era la de unos chicos que no superábamos, en ningún caso, los veinte años de edad.

Con la cita cerrada, una mañana, en uno de aquellos incómodos y pomposamente denominados “Tren Ómnibus Ferrobús”, que hacían más interminable el desplazamiento a Vigo que el del Transiberiano en llegar a Vladivostok, Isabel Longueira, Secretario General de la Comisión; Miguel Saéz, uno de sus Vicepresidentes, y quien esto escribe, partimos para la ciudad olívica.

Recuerdo que tras arribar a Vigo nos fuimos a comer un plato combinado al Hotel Bahía. Se trataba de dar cierta imagen y aunque estuviese terminante prohibido incluir en el menú postres y vino, así fue desde siempre, era necesario trasmitir cierto nivel de ahí la elección de nuestro lugar de almuerzo. No podíamos caer en la absurda tentación de elegir “la tasca de la tía Perica” – por llamarle de alguna manera – por muy barata que esta pudiese resultar aun a sabiendas de lo limitado de nuestras maltrechas economías que, en la mayoría de los casos salían de nuestro peculio personal, cuando no de los correspondientes “sablazos” a nuestros progenitores.

A la hora prevista fuimos recibidos en el despacho de su domicilio por Alvaro Cunqueiro; su magnífica biblioteca, su ambiente de trabajo, su santuario de recuerdos, fue algo que nos impresionó desde el primer momento; junto a ello un trato exquisito que se puso de manifiesto, además de por su conversación amena y distendida, cuando nos invitó a café y a degustar una copa de coñac Napoleón que nos hizo convertirnos, por un momento, en una especie de personajes de otra galaxia.

Tras exponerle nuestro proyecto nos confirmó su asistencia si bien, finalmente, una inoportuna indisposición impidió que ocupase cartel en nuestra Semana Cultural, algo que aquellos que formábamos la directiva de 1972 lamentamos profundamente.

Pese a todo habíamos confirmado la presencia de dos “primeras espadas”, permítaseme el símil taurino, de reconocido prestigio internacional, el erudito José Mª Castroviejo y el historiador Carlos Alonso del Real. Junto a ellos, volvimos a invitar a nuestra Semana Cultural, en calidad de ponente, al musicólogo Laureano Alvarez, de tan buen recuerdo del año anterior, y al poeta Alfonso Gallego, ganador de la I Fiesta del Aquelarre.

Las fechas de celebración las fijamos para los días 19, 20, 21 y 22 de junio, solicitando de nuestro amigo y colaborador Gil Merino, Director del Archivo del Reino de Galicia, la cesión de la magnífica sala de conferencias que, con entrada por la antigua puerta del Hospital de Mareantes, poseía por aquel entonces el caserón de San Carlos.

Como curiosidad, ahora que lo traigo a la memoria, recuerdo que en ningún caso se nos ocurrió preguntar a nuestros conferenciantes invitados el estipendio por sus conferencias, ni siquiera el gasto que generaría su desplazamiento a nuestra ciudad. Tampoco ellos, en una alarde de generosidad y de categoría, nos reclamaron gasto alguno, algo que, por otra parte, hubiera sido lo mismo pues no teníamos un duro.

Con anterioridad, a lo largo de los días 7 al 15 de junio, sacamos adelante la I Semana de Teatro que contó con la participación de los grupos “Anónimo”, “Talía”, “Montefaro”, “Rosalía Castro” y “Arístide” que pusieron en escena diferentes obras teatrales en el Salón de Actos de la Caja de Ahorros de Ronda de Nelle, el recordado Instituto Social de la Mujer, que dirigía Sofía Fojón. La Semana se completó con una mesa redonda con directores y una conferencia que tuvieron como escenario los salones de la Delegación de Turismo en el Cantón Grande coruñés.

En cuanto a la I Semana Deportiva, sus encuentros, tanto masculinos como femeninos, en las modalidades de Baloncesto, Balonmano, Voleibol, Hockey sobre Patines, Tenis de mesa y Fútbol, se disputaron durante los días 16 al 22 de junio, en la Pista Polideportiva del Colegio Santo Domingo, Pista de Deportes del Colegio Compañía de María, Colegio Franciscanas y campo de fútbol de los P.P. Escolapios.

Como curiosidad para el recuerdo, aquella final de Baloncesto entre los equipos de la Compañía de María y las Esclavas, jugado en la cancha de las primeras, que se saldó, tras disputar la totalidad de tiempo reglamentario, con un increíble 2-0 a favor de las locatarias lo que deja bien a las claras el “alto” nivel de juego de las contendientes.

Como complemento a este apretado programa de actividades incluimos la II Fiesta del Aquelarre Poético, acto de proclamación de Rocío Prada Lens, como III Meiga Mayor, que celebramos la tarde del 23 de junio en el Paraninfo del Instituto Eusebio da Guarda, actuando de mantenedor y pregonero el escritor Paco de la Colina.

Por su parte, el día 18 fue el que dedicamos a nuestras flamantes Meigas infantiles con su acto de proclamación en el salón de actos de la Compañía de María, del que hablaremos en otro capítulo de nuestra particular historia; una fiesta infantil en la plaza de Pontevedra y unas carreras de mini karts.

También, en la Compañía de María, la tarde del sábado día 17 celebramos el Festival de la Canción San Juan.

Finalmente, en la apretada jornada del 23, además de la Fiesta del Aquelarre, a las 13,30 horas celebramos, en la Capilla del Colegio de la Compañía de María, la Ofrenda a San Juan; a las diez de la noche quemamos, en la plaza de Calvo Sotelo, la que sería primera y única Hoguera infantil de nuestra historia, correspondiéndole a la niña Olga Arias el honor de encenderla.

Por la noche, la Cabalgata de San Juan abrió la Noite da Queima que tuvo su continuación con la quema de la sesión de fuegos, la elevación del tradicional globo y el rito del encendido del fuego purificador de la mano de nuestra Meiga Mayor, Rocío Prada. Ya como colofón, la plaza de Portugal, acogió la verbena de San Juan que se prolongó hasta la madrugada.

Así fueron aquellas inolvidables HOGUERAS-72 que nos sirvieron para revalidar el proyecto y abrir nuevas puertas para embarcarnos en proyectos de más altos vuelos que llegarían con el paso de los años; pero eso sí, la edad media de los que componíamos aquella Comisión no alcazaba los diecinueve años.

Eugenio Fernández Barallobre.

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