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LAS HOGUERAS-87

LAS HOGUERAS-87

Un año más las fiestas de las Hogueras de San Juan acudieron a su inexcusable cita con la ciudad. Desde el día 22 de mayo, en que había sido presentado el programa

de festejos y las Meigas a los medios informativos, hasta el día 24 de junio se sucedieron actos y más actos que desembocarían en la mágica Noche de San Juan con la quema de la artística hoguera-alegórica.

En el restaurante Os Arcados Playa Club, la Comisión promotora de las Hogueras de San Juan presentaba a los medios informativos el programa de festejos, cartel, revista y a sus Meiga Mayor y de Honor en el transcurso de un acto que finalizaría con brindis en honor de las nuevas Meigas.

El presidente de las Hogueras de San Juan resaltó el carácter muy popular y gratuito de todos los festejos del programa Hogueras 87 y se congratuló de que cada año que pasaba, eran más los miles de ciudadanos que acompañaban a las Meigas en la quema de la Hoguera situada entre las plazas de Calvo Sotelo y Portugal, convirtiéndose por derecho propio en la fiesta por excelencia de la entrada del verano coruñés.

La Semana Deportiva fue, un año más, fiel a su cita con el deporte escolar femenino de la ciudad.  En las pistas polideportivas Municipales de Riazor se dieron cita equipos femeninos de baloncesto, balonmano, voleibol de diversos centros educativos, disputándose igualmente los trofeos los trofeos San Juan, en categoría masculina, de Hockey sobre Patines y Halterofilia.

Los actos de clausura revistieron de nuevo una gran vistosidad con la actuación del equipo de Esgrima de la Federación gallega y los bailes de los grupos folclóricos de los Colegios Hijas de Cristo Rey y Enrique Salgado Torres. Al final la Meiga Mayor entregó el trofeo San Juan a los puntos.

Se inauguraban las Jornadas de Teatro, Música y Danza Hogueras 87 con un concierto de la Banda Municipal que tuvo como marco la plaza de Recife.

Los siguientes días el programa  fueron dedicados al teatro con la actuación, en el salón de actos de la Delegación provincial de Cultura de la Xunta de Galicia, de los grupos de teatro de los colegios  Salesianos y Santo Domingo de La Coruña, Asociación Badius de Bayo e Instituto de Elviña de La Coruña, y que escenificaron las obras “Atlantis 87”, “La Tetera”,  “O enfermo de neura” y “Meneachmi”, siendo seguidas por numeroso público que premió con grandes aplausos a los grupos participantes que recibieron un recuerdo de manos de la Meiga Mayor.

En la sala de conciertos del palacio Municipal, tenía lugar, dentro del programa Hogueras 87, un concierto a cargo de la Orquesta de Cámara Municipal, dirigida por Rogelio Groba que interpretó el concierto de Brandeburgo de J.Sebastián Bach y la sinfonía opus 73 “La Caza de Haydn”. La brillante actuación de la orquesta fue seguida por gran cantidad  de público que llenó con su presencia la sala municipal.

La Meiga Mayor de las Hogueras, Sandra Fernández Portas, y sus Meigas de Honor, eran recibidas en el palacio Municipal por el alcalde de la ciudad Francisco Vázquez que en el transcurso de la recepción resaltó la tradición de la fiesta de las Hogueras, así como su significado que consideraba con una magnífica ocasión para estrechar los lazos de amistad.

Por su parte el presidente de la Comisión de Hogueras, José Eugenio Fernández, aprovechó el acto para felicitar al alcalde por su éxito electoral, a la vez que solicitó más ayuda para la promoción de las fiestas de Hogueras, destacando que ese año la hoguera alegórica había sido construida en Valencia por el artista fallero Enrique Burrriel Morro.

La hoguera alegórica medía alrededor de doce metros, rematada por una gran cabeza que representaba el poder y cuya base se representaban diversos motivos alegóricos a la vida nacional y local. Destacaba igualmente el escudo de La Coruña y dos enormes caras, una sonriente y otra triste, que, según palabras del artista, representaban “lo cómico y lo trágico de la vida cotidiana”. El artista Enrique Burriel, había recibido varios premios por sus trabajos. En 1982 logró el premio absoluto al mejor ninot. Con aquella falla alegórica la organización de las Hogueras coruñesas, daban un salto de gran calidad al realizar un enorme esfuerzo para potenciar de aquella extraordinaria manera la mágica Noche de San Juan.

Aquel año el programa de las Hogueras alumbraba un nuevo nacimiento, el de las jornadas de Folclore en la Calle que se prolongó durante los días 20, 21, y 22 de junio y que consistía en que, en diferentes plazas y calles del centro de la ciudad, numerosos grupos folclóricos mostraron al público, que se dio cita en gran cantidad, diversas piezas del folclore gallego. El éxito fue total.

La  víspera de San Juan se abrió a primeras horas de la mañana con los alegres pasacalles de las Bandas de música de Vilatuxe y Santa Cruz de Rivadulla, así como los grupos folclóricos del Colegio Enrique Salgado Torres y la comparsa de Cabezudos que recorrieron diversas calles de la ciudad para concentrarse con posterioridad en la plaza de Recife desde donde partió la comitiva de la Meiga Mayor y sus Meigas de honor, ataviadas con la clásica mantilla española, escoltadas por soldados de época, que se dirigieron hasta la Iglesia de San Francisco para celebrar la Santa Misa ofrenda a San Juan, donde las Meigas y el Presidente de la Comisión Promotora presentaron su anual ofrenda al Santo Precursor.

A media tarde las bandas de música de Vilatuxe, Santa Cruz de Rivadulla; las de cornetas y tambores de la Organización Juvenil Española de La Coruña y de Juventud Coruñesa; la banda de gaitas y tambores del Grupo de Exploradores de El Ferrol; las majorettes de Maianca; los grupos folclóricos de Salgado Torres, Cristo Rey, Santa Cruz de Lians Karbo, Xerbolar y Aturuxo de Cecebre y la comparsa de Cabezudos se concentraban  en diversos puntos de la ciudad y por diferente itinerarios, se allegaron hasta la plaza de María Pita donde se celebró un festival musical.

Cuando el reloj del palacio municipal marcaba las ocho de la tarde, todas las bandas participantes,  en unión  de los típicos carros del país engalanados con flores, donde iban la Meiga Mayor y sus Meigas de honor escoltadas por treinta y tres soldados ataviados con uniformes del ejército español del siglo XVII, iniciaron la primera parte de la Cabalgata de San Juan que recorrió varias calles de la ciudad hasta los andenes de Riazor, donde en el restaurante Playa club, se celebraría la XVII Fiesta del Aquelarre poético.

Eran las nueve de la noche del 23 de junio, cuando entraba en el salón principal del restaurante Os Arcados Playa club, la Meiga Mayor de las Hogueras de San Juan 1987, la señorita Sandra Fernández Portas, a quien daba el brazo el primer Teniente de Alcalde en funciones del Excmo. Ayuntamiento de La Coruña y presidente de la Junta asesora de la Comisiçon Promotora de las Hogueras de San Juan, José González Dopeso.

Le seguían las Meigas de honor Carmen Fernández Portas, Gloria Vázquez Portas, Carmen Moratiel Astiarraga, Marían del Río Trillo, Judith Fernández López, Guadalupe Cobas Fraiz, Marta Ferreiro Suárez, y Teresa Rubio Sánchez del Valle, a quienes daban el brazo el pregonero de la fiesta y otros miembros de la junta directiva.

Una vez dejaron de sonar los compases de la marcha de la Coronación, el primer Teniente de Alcalde en funciones del Excmo. Ayuntamiento de La Coruña y presidente de la Junta Asesora de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan, José González Dopeso, imponía la banda acreditativa de décimo octava Meiga Mayor, a la joven coruñesa Sandra Fernández Portas, que estudiaba por libre 8º de EGB, pues según propias sus palabras, “las clases del colegio Esclavas donde estudiaba, le agobiaban” y prefería tener una profesora en su casa que le preparase para los exámenes finales.

Sandra había accedido al puesto de Meiga Mayor, debido a la renuncia que en su día había hecho la joven Eva Jimenez Aneiros, que había sido presentada en el mes de febrero en el trascurso de la Festa Da Danza Das Meigas como XVIII Meiga Mayor.

Una vez agasajadas, tanto la Meiga Mayor como sus Meigas de honor, con flores y diversos regalos, el conductor y presentador de la fiesta, el  presidente de la Comisión promotora de las Hogueras de San Juan, José Eugenio Fernández Barallobre, cedió la palabra al periodista Manuel Rodriguez Maneiro, miembro también de la Junta Asesora de las hogueras de San Juan, que leyó un trabajo titulado: “La mujer coruñesa, eternamente femenina”, que dedicó entre grandes aplausos a la Meiga Mayor y a sus Meigas de honor.

A continuación, la Meiga Mayor entregó al poeta Santiago Romero de Ávila, el cardo de plata de poesía en lengua castellana cuyo premio en metálico ascendía a 90.000 pesetas, por su trabajo “Noche de San Juan, Noche de fuego”. Uno de los instantes más entrañables de aquella fiesta del aquelarre de 1987, fue el momento en que la Meiga Mayor Sandra Fernández Portas, entre los grandes aplausos del público presente, que llenaba por completo el salón de Os Arcados, impuso el cardo de plata, máxima distinción, en aquellos momentos, otorgada por la Comisión promotora de las Hogueras, a Estrella Pardo Castiñeiras, primera Meiga Mayor de la Hogueras de San Juan, proclamada en 1970.

Tras la entrega de los premios San Juan 87 de manos de las Meiga Mayor, el broche de oro a la fiesta, el pregón de la Noche de San Juan, lo puso ese año el periodista Roberto Luis Moskowich Spiegel-Pan.

En su disertación, el pregonero, recordó sus inicios infantiles en el culto al fuego. “¡Cuántas cosas viejas le tengo quemadas a mi madre en las hogueras de San Juan! Recuerdo unas bellas butacas bajas llamadas “calzadoras”, así como un artístico mueble paragüero-colgador con espejo y todo; unos asientos estilo moruno o parecido.  ¡Que disgustos y que broncas por quemar semejantes “reliquias” familiares! Pero que bien me lo pasaba viendo subir “hasta el cielo” las llamas de la hoguera, que hacían volar aún más mi juvenil fantasía. ¡Ay cuantos amores nacieron alrededor de las Hogueras de San Juan! ¿Cuántos nacerán en esta encantadora noche? Poco falta para que el fuego tradicional y mágico se asiente en nuestra entrañable y adorada ciudad de La Coruña, que nos anticipó ya el fuego vital de estas auténticas bellezas que son Sandra Patricia Fernández Portas y sus meigas de Honor”.

Al finalizar su pregón, entre los aplausos del público, la Meiga Mayor entregó a Roberto Moskowich, un recuerdo de aquellas Hogueras 87. Con ello se ponía broche de oro a la Fiesta del Aquelarre que continuó con una cena de gala. Mientras las Meigas, autoridades y familiares iniciaban la cena de gala, concretamente en la plaza de Portugal, la orquesta Riazor iniciaba la verbena de la Noche de San Juan. Por las calles cercanas al andén de Riazor, Fernando Macias, Alfredo Vicenti y adyacentes, las bandas de música, cornetas y tambores, así como grupos folclóricos realizaban sus musicales pasacalles.

A las 23,30 desde el andén de Riazor partió la segunda parte de la cabalgata donde participaron la Meiga Mayor y sus Meigas de Honor, subidas en los típicos carros del país, que sería a la postre el último año en que participarían en a mm da Queima, cerrando así un capítulo que se había iniciado en 1971. Junto a ellas la banda de música de Santa Cruz de Rivadulla, las bandas de Cornetas y tambores de la Organización Juvenil Española, Juventud Coruñesa, banda de gaitas y tambores del Grupo de exploradores de El Ferrol y escolta de las Meigas, ataviada con uniformes de época del Ejército español del siglo XVII.

Después de recorrer varias calles, la cabalgata de San Juan 87 desembocó en unas atestadas plazas de Calvo Sotelo y Portugal, donde no cabía un alma más, comenzado de esa forma la apoteosis final de “A Noite da Queima” con el disparo a cargo de la pirotecnia Rocha de Soñeiro, de una magnífica colección de fuegos artificiales.

De seguido la Meiga Mayor Sandra Fernández Portas prendería desde lo alto de la escalinata del Colegio de la Compañía de María, la mecha que haría posible que el fuego devorase en unos minutos el monumento de cartón piedra y madera titulado “lo cómico y lo trágico que nos ha tocado vivir” obra del valenciano Enrique Burriel y que había costado a la organización un millón de pesetas.

Como colofón a de tan mágica noche, en el restaurante Os Arcados se celebró el baile de gala de la Noche de San Juan y en la Plaza de Portugal continuó hasta las tres de la madrugada la actuación de la orquesta Riazor.

Las Hogueras de San Juan de La Coruña, a pesar de sus problemas económicos, pues se arrastraba un déficit de un millón de pesetas, continuaban superándose año tras año. Era sin duda una complicada y titánica empresa al alcance solamente de un puñado de románticos coruñeses inasequibles al desaliento ¡Y a la falta de dinero! ¡Cuántos habrían arrojado la toalla!

Calin Fernández Barallobre.

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