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NUESTRO PRIMER CARTEL

NUESTRO PRIMER CARTEL

En alguna otra ocasión hemos señalado que 1972 constituyó uno de los años clave para nuestras HOGUERAS revalidadas, con éxito, el año anterior tras la proclamación de la II Meiga Mayor en el transcurso de I Fiesta del Aquelarre Poético; quizás por ello fue en aquella tercera edición cuando decidimos dar un salto cualitativo y cuantitativo que nos permitiese afianzarnos en nuestra pretensión de convertir la fiesta de la noche de San Juan en una de las más importantes de nuestra ciudad.

Recuerdo que, con anterioridad, hubo algún proyecto que no llegó a ver la luz, como siempre por la pertinaz falta de recursos económicos, pero finalmente en 1972 si logramos editar el que a la postre sería el primer Cartel general de las HOGUERAS y que daría paso a una larga tradición que ha llegado hasta nuestros días.

Durante días, desde mediados el mes de mayo, le dimos vueltas al proyecto convencidos de la necesidad de buscar los medios más eficaces para una mejor difusión de la fiesta. A lo largo de aquellos días previos a nuestra tercera edición barajamos varias posibilidades, incluso nos dejamos asesorar por algunos que pensaban que el mejor medio de promocionar nuestras HOGUERAS sería editando lo que ellos llamaban eufemísticamente “un programa” y que consistía en publicitar la mayor parte de nuestros actos en un póster de buen tamaño que exclusivamente contuviese el texto alusivo al calendario de actividades, rodeado de inserciones publicitarias de firmas comerciales.

Por supuesto que huimos, sin dilación, de aquel formato que además de parecernos antiestético poseía, a nuestro modo de ver, ciertas connotaciones de las que, desde el principio, deseábamos alejarnos.

Tras rechazar aquella idea, cuya fuente era del todo ajena a la Comisión, comenzamos a trabajar en otras alternativas que nos parecían mucho más acordes con lo que pretendíamos mostrar a toda la ciudad.

Desde el principio quedamos todos de acuerdo, en una de aquellas interminables reuniones que celebramos en una de las largas mesas de madera situadas en la parte trasera del Bar “El Pincho”, propiedad de nuestro buen amigo Manuel Gómez Quiroga y de su hermano Antonio, en que el cartel que diseñásemos debería llevar, cuando menos, un tema central utilizando para ello una fotografía o un dibujo que, de alguna forma, simbolizase algún motivo vinculado a la noche de San Juan. Debajo del tema central figuraría el eslogan de “Noite da Queima na Cibdade Meiga”, adoptado en 1970, y la leyenda “Hogueras de San Juan de Fernando Macías”, a modo de título; seguirían las fechas de celebración de los actos -1 al 24 de junio – y a ambos lados de la imagen colocaríamos las fechas 1962, en alusión al año en que quemamos nuestra primera Hoguera, y 1972 en referencia al ejercicio que el cartel anunciaba; como pie del cartel la Entidad responsable de la edición: “Servicio de Difusión de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de Fernando Macías”, denominación utilizada en estos primeros años.

Nos movimos como pudimos para tratar de hallar un motivo central que fuese del agrado de todos. Buscamos entre la colección de fotos que poseíamos correspondientes a los dos años anteriores, especialmente las de las HOGUERAS-71, la mayoría obra de nuestro compañero de directiva José Francisco Freire quien, dados su conocimientos y su afición por la fotografía, era el encargado de gestionar el equipo y material de revelado que había adquirido un año antes el ya desaparecido “Club Juvenil Meiga Mayor”; sin embargo, ni en las que conservábamos de aquel año y mucho menos las escasas que poseíamos del anterior, servían para nuestros propósitos motivo por el cual se hizo necesario encaminar la búsqueda por otros derroteros.

Soy incapaz de recordar su procedencia pero entre mis papeles conservaba una reproducción a color del cuadro del inmortal Francisco de Goya y Lucientes titulado “El conjuro” o “Las brujas”; una imagen que me había cautivado por su fuerza y que, a mi modo de ver, entraba de lleno en la simbología sanjuanera por cuanto tiene de fecha propicia para celebrar uno de los más importantes aquelarres anuales de la grey brujeril, motivo por el cual con ese nombre habíamos bautizado el año anterior a la fiesta de proclamación de la Meiga Mayor, personaje central de toda la trama festiva.

El cuadro, que se conserva en el Museo madrileño de Lázaro Galdiano, representa a un grupo de viejas brujas, rodeadas de animales tradicionalmente asociados a la noche, asustando a un pobre incauto que temeroso suplica piedad; entre tanto del palio nocturno desciende un ser diabólico que se adueña de la escena.

Convencido que aquel motivo podría ser una elección idónea para nuestro primer cartel general corrí a proponérselo a la Junta Directiva de la Comisión. No puedo precisar si hubo debate o no al respecto pero lo que sí sé es que finalmente la propuesta fue aceptada y de esta forma “El conjuro” o “Las brujas” de Goya, del inmortal sordo de Fuendetodos, se convirtió en el primer elemento gráfico anunciador de nuestras HOGUERAS.

Evidentemente a todos nos hubiese gustando que aquel primer cartel fuese a todo color, algo que, a todas luces, se escapaba de nuestras escasas posibilidades dinerarias, por ello no quedó otro remedio que optar por el monocolor para sacar adelante el proyecto.

Surgió entonces un nuevo problema. El tema central del cartel estaba elegido; sin embargo, dadas sus características y el tamaño que deseábamos darle, resultaba complicado que una imprenta convencional pudiese editarlo, así que no nos quedó otro remedio que estrujarnos la cabeza, preguntar por un lado y por otro hasta que finalmente nos dieron la solución. Una imprenta que tenía capacidad para acometer los trabajos de montaje e impresión era, sin duda, la que poseía el periódico “El Ideal Gallego” que, por aquel entonces, sentaba sus reales en las calles de Francisco Mariño y Teresa Herrera y que merced a su maquinaria serviría para nuestro fin.

Así que allí nos fuimos y tras solicitar el pertinente presupuesto que, aunque no pueda recordarlo en este momento, debió parecernos asumible, ordenamos su montaje e impresión. Pasados unos días volvimos a recoger nuestro cartel que, en tiempo y forma y para satisfacción nuestra, vio la luz unos días antes de iniciarse las HOGUERAS-72.

Luego todo se sucedió como era de esperar; la chiquillería de la calle, constituida en órgano de apoyo a la Comisión, con mi hermano Calín, Monchito Ceide, Jorge Cancelo, Joe Romero, entre otros, iniciaron la distribución de la tirada, que supongo sería escasa, por los locales comerciales de la zona mientras los demás nos afanábamos en sacar adelante el programa de aquellas inolvidables HOGUERAS.

Como he señalado al principio, aquel inicio sirvió para sentar las bases de una larga tradición de confeccionar carteles para anunciar cada una de las ediciones de nuestro San Juan. Sin ir más lejos, al año siguiente – 1973 – editaríamos, en el mismo formato, el segundo cartel que en aquella ocasión si tuvo como tema central un acto de nuestro programa: la Cabalgata de San Juan 72 con una fotografía tomada del carro del país que transportó a Rocío Prada, la III Meiga Mayor, desde la Plaza de Pontevedra a la de Calvo Sotelo donde prendió fuego a la Hoguera de aquella tercera edición.

Pasados los años la fotografía, como tema central del cartel, dio paso a dibujos alusivos, algunos de ellos de muy buena factura, empleando ya la cuatricromía, que a día de hoy constituyen una parte importante del acervo de la Comisión Promotora y que se conservan celosamente como unos de los mejores vestigios de aquellos años en que, resueltos e ilusionados, iniciamos nuestra andadura.

José Eugenio Fernández Barallobre.

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