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TEXTO DE LA OFRENDA A LA BANDERA

Texto de la Ofrenda a la Bandera, presentado esta tarde ante la Enseña Nacional por la Meiga de Honor de las HOGUERAS-25, Alicia Pereira Orgeira.

España no es solo un país.

España es una forma de vivir, de sentir y de compartir la vida. Aquí no vivimos con prisas, aquí saboreamos. Saboreamos un paseo al atardecer, una tapa entre amigos, una sobremesa que se alarga y se llena de risas. Saboreamos la vida con alegría, con arte, con alma.

Porque en España no hace falta mucho para pasarlo bien, nos basta un bar, una terraza, una conversación. Aquí cualquier excusa es buena para celebrar. Porque celebramos estar vivos, celebramos ser españoles. Nuestra cultura no solo es historia, es presente. Es la Fallera Mayor bailando al ritmo de la banda. Es el sonido de unas sevillanas en plena feria. Es una muñeira en la plaza de un pueblo gallego mientras las gaitas resuenan.

Es el arte que respiramos en cada rincón: en el flamenco, en la jota o en los acordes de una guitarra española que no necesita palabras para emocionarte. España está hecha de momentos, de miradas, de gestos. De gente que habla alto, que ríe fuerte, que te trata como de la familia aunque te conozca de hace cinco minutos.

Porque somos cercanos, cálidos, intensos. Nos encanta el tapeo, las terrazas, las fiestas de pueblo, las playas hasta el anochecer, los mercados, los paseos por calles llenas de historia.
Nos encanta juntarnos. Somos así. Somos familia, aunque no llevemos la misma sangre. Desde Madrid hasta Sevilla, desde Cataluña hasta Canarias, desde Galicia hasta Murcia…

Cada rincón de España tiene su propia alma. Su forma de hablar, de cocinar, de celebrar la vida. Tenemos acentos que son música: el andaluz que canta, el valenciano que suena a Mediterráneo, el catalán con su dulzura, el gallego con su misterio. Tenemos varias lenguas, y cada una de ellas es única, es enriquecedora, es magia. Y si hablamos de pasión… hablamos de nuestra gastronomía. Porque lo nuestro sabe a jamón recién cortado, a paella, a tortilla jugosa, a pulpo á feira, a aceite de oliva y a pan de verdad.

Sabe a comida que une, que se comparte, que va siempre acompañada de un «¿quieres más?». Aquí la cocina es cariño, es orgullo, es herencia. Y lo mejor de todo es que lo tenemos todo aquí. A veces buscamos fuera, sin darnos cuenta de que vivimos en uno de los países más bonitos del mundo. Tenemos mar y montaña. Arte y naturaleza. Ciudad y calma. Tenemos
historia, raíces, talento, y fuerza. Y si tenemos mucho que mejorar y que aprender pero somos únicos y nos caracterizamos por intentar mejorar día a día y no parar hasta conseguirlo, tenemos algo que no se compra ni se imita: una manera de vivir que es única en el mundo. Y en medio de todo eso, está nuestra bandera. Una bandera que representa cada gesto, cada tradición, cada idioma, cada receta, cada acento, cada emoción.

Una bandera que no divide, que une, porque nos recuerda todo lo que compartimos. Tendría que llenarnos de orgullo verla ondear, porque detrás de esos colores está lo más importante: nosotros los españoles.

Y entre todos los tesoros de este país, hay un lugar que late de forma especial: Galicia.

Galicia no se explica, se siente.

Es verde, es niebla, es mar golpeando las rocas. Es silencio en una aldea y música en una verbena. Es un plato de pulpo en la mesa y una abuela diciéndote que comas más. Es la morriña, ese sentimiento que tienen los gallegos y también los que han pisado Galicia una vez en la vida. Galicia es magia, es historia, es profundidad. Y su gente… su gente es noble, acogedora, generosa. Cuando te abren la puerta, no eres un visitante: eres uno de los suyos.

Y todo esto es España. Un lugar que no se olvida. Un país para vivir, para sentir, para estar orgulloso.

Porque aquí, vivimos mejor de lo que creemos. Y ojalá nunca se nos olvide que tenemos un tesoro entre las manos.

¡Viva España!

Alicia Pereira Orgeira.