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EL VERDADERO ORIGEN DEL SAN JUAN CORUÑÉS

Artículo de José Eugenio Fernández Barallobre, fundador de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña, publicado el día 23 de junio en «El Español Digital».

Ahora que se acerca de nuevo la mágica noche de San Juan; esa que en La Coruña posee un encanto especial, en la que toda la ciudad entona una gran sinfonía en fuego mayor, conviene recordar que nada es lo que parece y que detrás de esa noche hay una larga historia que arrancó, precisamente, la inolvidable noche de San Juan de 1970.

Fue a finales de un caluroso mes de junio como este, solo que hace cincuenta y seis años, cuando aquel grupo de chicos y chicas que habíamos sacado adelante, unos días antes, nuestra primera Noite da Queima, en la que proclamamos a la I Meiga Mayor, decidimos dar vida al Club Juvenil Meiga Mayor.

Durante días se sucedieron las reuniones, los debates y los primeros proyectos comenzaron a plasmarse en papel con el objetivo de llevarlos a buen fin a la vuelta del verano. Constituimos la primera junta directiva en la que yo fui elegido Presidente, mientras que la vicepresidencia recayó en una de aquellas maravillosas chiquillas a las que acompañábamos por aquellas fechas; una constante esta, la de la incorporación de la mujer a nuestro proyecto, que nos ha acompañado siempre.

 

Poco a poco, con mucha ilusión, capaz de suplir otras carencias; unas, fruto de nuestra poca edad, y otras, por la endémica falta de recursos económicos, fuimos sentando las bases de lo que, a partir del año siguiente, se convertiría en la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan quien, merced a muchos sacrificios y esfuerzos, fue capaz de transportar la noche de San Juan coruñesa desde una hoguera de barrio a una fiesta de interés turístico internacional. Un logro del que tan solo podemos presumir aquellos que trabajamos en su gestación y desarrollo.

Fueron años en los que nuestra audacia juvenil fue capaz de abrir puertas, de saltar barreras, de lograr objetivos, de abrirnos paso en nuestra ciudad y granjearnos su simpatía. Años inolvidables que sirvieron para ir tejiendo, paso a paso, lo que hoy es el San Juan coruñés.

Muchos podrán pensar que esos miles de personas que, cada 23 de junio, se dan cita en las playas de Riazor y Orzán, lo hacen desde siempre; incluso que se trata de una especie de acuerdo tácito de todos ellos para concurrir a los arenales en noche tan señalada. Hasta algunos creerán que se trata de una iniciativa reciente como quisieron hacerles creer, a lo largo de los últimos once años, los miserables sectarios que mal gobernaron y gobiernan La Coruña. ¡Que equivocados están todos ellos!, y, sobre todo, ¡cuánto pueden mentir otros!

 

A las HOGUERAS se les persiguió, de hecho, se les persigue, simplemente por no pensar al gusto de la izquierda y la ultraizquierda. Por mantener unos estándares de buen gusto y saber hacer, incompatibles con esa siniestra, burda y manifiestamente incompetente.

Cuando nosotros comenzamos nuestra aventura, allá por 1970, la noche de San Juan coruñesa se moría sin indulgencia. Cada vez eran menos las hogueras que ardían en calles y plazas y, poco a poco, la tradición heredada de nuestros mayores iba languideciendo. Fue entonces, cuando nuestra llama sanjuanera, primero desde Paseo de Ronda, más tarde desde Calvo Sotelo y, finalmente, desde la playa de Riazor, irradió su luz sobre toda la ciudad, invitándola a sumarse a esa gran sinfonía en fuego mayor que venimos entonando desde aquel lejano 1962.

Pero no solo nuestra llama se reflejó para alentar la quema de otras hogueras; las llamas de nuestra hoguera se proyectaron en el mundo social, cultural y deportivo de la ciudad. Conferencias, veladas teatrales, música de cámara, ballet y danza, corales, Bandas de música, Zarzuela, veladas de rock, orquestas, proyecciones cinematográficas y muchas otras cosas, dieron vida a nuestras Semanas Culturales, de Teatro, de Cine; al Ciclo “Páginas Coruñesas”; a las Jornadas de Teatro, Música y Danza; al Ciclo “Notas y Hogueras”. Cientos de actos, abiertos a todo el mundo, en los que participaron y participan la mayor parte del tejido cultural de La Coruña.

A todo ello hay que añadir nuestra faceta divulgativa de la fiesta de San Juan; sus ritos, sus costumbres, sus tradiciones plasmadas en libros, publicaciones, pregones, carteles y revistas; sin olvidar que, incluso, se han compuesto obras musicales en honor a nuestras Meigas y a nuestras Hogueras.

Pero si nuestra llama sanjuanera se proyectó en el mundo de la cultura, en igual medida lo hizo en el del deporte con nuestra querida Semana Deportiva en la que, a lo largo de los años en que se disputó, participaron más de 10.000 jóvenes deportistas de nuestra ciudad, la inmensa mayoría chicas.

Algo parecido sucedió en el apartado de actos sociales con nuestras Ofrendas a San Juan; las Fiestas del Aquelarre y del Solsticio Poéticos; el Homenaje a la Bandera; la Festa da Danza das Meigas; la visita a Centros benéficos y de mayores de la ciudad; las exposiciones; los Actos en recuerdo; la procesión de San Juan; las Ceremonias de Proclamación; las jornadas de Homenaje a la Mujer Coruñesa; los Documentos históricos; los homenajes al Rey Alfonso IX, a María Pita, al Brigadier Diego del Barco, a las insignes Teresa Herrera, Juana de Vega, Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán o la proclamación de la Meiga Mayor Veterana.

Y, por supuesto, los actos populares, la Noite da Queima -los que aquella canalla de la Marea nos prohibió, prohibición que sigue vigente con la inane “sanchista”, para no sustituirlos por nada-, con la Cabalgata de San Juan, el Traslado del Fuego de San Juan, la quema de nuestra Hoguera alegórica, algunas incluso traídas desde Valencia; la Verbena de San Juan; los pasacalles; las vistosas comitivas y las fiestas infantiles.

En resumen, más de 5.000 actos, todos ellos gratuitos, organizados a lo largo de estos años que dejan muy alto el listón a quienes quieran imitarnos. De momento, nadie fue capaz de hacerlo.

A lo largo de estos años, fuimos nosotros, que no otros, los que solicitamos, apoyados por nuestros informes, por nuestra experiencia, por nuestros proyectos y por nuestro trabajo, las declaraciones sucesivas de “Fiesta de Galicia de Interés Turístico” (2000), “Fiesta de Interés Turístico Nacional” (2003) y “Fiesta de Interés Turístico Internacional” (2015), distinciones que jamás se habrían recibido de no ser por la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan, las Meigas y los miles de actos, de todo tipo, organizados a lo largo de estos cincuenta y seis años.

Pero hay más, si hoy los coruñeses pueden disfrutar de un merecido descanso tras la ajetreada noche de San Juan, al ser festivo el día 24 de junio, se debe a otra iniciativa de la Comisión Promotora que fue quien, en 2009, recabó las firmas necesarias (más de 20.000) para apoyar su petición al Ayuntamiento; aunque hay que señalar que jamás se nos pasó por la cabeza que se suprimiese como festivo local la fiesta del Rosario.

Por tanto, que nadie nos discuta el mérito de ser nosotros, y nadie más que nosotros, los artífices del resurgir del San Juan coruñés; una enorme deuda de gratitud que tiene contraída La Coruña con la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan y con las Meigas.

Que nadie trate de engañar aduciendo que el San Juan coruñés es, exclusivamente, esa explosión de júbilo que se vive en las playas llegada la noche del 23 de junio y que eso se ha celebrado desde siempre, ya que miente. Pero incluso eso, esa explosión de júbilo la provocamos nosotros, cuando en 1992 llevamos nuestra Hoguera a la playa de Riazor, donde no ardía ni una sola hoguera hasta entonces.

Este año, cuando alguien plante su hoguera en Riazor que piense que, para que pueda hacerlo, primero hubo que asentar la fiesta y convertirla en lo que es hoy y, eso, pese a quien pese, le guste o no a la siniestra, es, exclusivamente, mérito nuestro.

Eugenio Fernández Barallobre.