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DIFAMA QUE ALGO QUEDA

Esta indigna forma de actuar, por parte de algunos miserables, es la más utilizada, de forma alevosa y cínica, por parte de algunos energúmenos que invaden las redes sociales que, lamentablemente, siguen sin dar protección a una buena parte de sus usuarios que se convierten en dianas de estos canallas que hacen suya la triste frase que encabeza este texto.

Sistemáticamente, sin saber bien razón ni motivo, tanto la Asociación de Meigas como todo lo que guarde relación con las HOGUERAS coruñesas, viene siendo agraviadas, vejadas e insultadas por parte alguno que mejor haría en mirarse su ombligo pues, con total seguridad, sería donde realmente encontraría podredumbre y mal olor.

Si de algo puede estar orgullosa la Asociación de Meigas, como antes lo estuvo la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan, es de que jamás se utilizó el dinero público, obtenido mediante subvenciones, para otro fin que no fuese ofrecer a La Coruña un conjunto de actos dignos para una ciudad como la nuestra.

Nunca hemos sido, ni lo son ahora las Meigas, Entidades que dedicásemos los recursos, ni tan siquiera los obtenidos más allá de las subvenciones, a financiar francachelas, viajes de placer e incluso los trajes de las Meigas, ya que para eso está el dinero de cada uno que debe ser quien financie sus gastos, aunque sean al servicio de la organización.

Quizás por ello, cada vez que tenemos que celebrar un acto social o promocional, algo que sucede en contadas ocasiones, recurrimos, con el fin de abaratar costes, al intercambio de publicidad o a la petición directa a Firmas comerciales que colaboran con las HOGUERAS y con las que mantenemos estrechos vínculos de amistad.

Algo similar sucede con los Trajes de las Meigas mayores, ya que las infantiles los financian de sus bolsillos; para aquellas, la Organización pide a una firma coruñesa, en este caso dirigida por quien años atrás fue Meiga de las Hogueras, para que diseñe y les obsequie el Traje oficial de cada año y así se funciona con todo lo demás que pueda resultar superfluo.

Incluso los gastos corrientes anuales de alquiler de local de la Entidad, teléfono, agua y luz se gestionan por medio de recursos propios, jamás a cuenta de subvenciones públicas que no admiten este tipo de justificaciones, algo lógico por otra parte.

La organización de casi un centenar de actos a lo largo del año, algo que nadie organiza en nuestra ciudad y si hay alguien que levante la mano, generan unos gastos que son aquellos que precisamente hay que justificar euro a euro mediante facturas.

Gastos que van desde el alquiler del teatro Rosalía Castro por el que el Ayuntamiento de la marea cobra la nada desdeñable cantidad de más de 4.000 e., pese a que los actos que en él se celebran son de acceso gratuito y a sabiendas que a otros, por el mero hecho de ser amigos, simpatizantes, colaboradores o de su cuerda ideológica, se lo ceden de forma gratuita; pasando por la contratación de Bandas de Música; de Tambores y Cornetas; instalación de escenarios; megafonía; alquiler de sillas para actos en el exterior; transportes; mantenimiento de la web; cartelería; programas de mano; distribución de los elementos de difusión; comunicación; etc., hasta satisfacer los gastos generales que provoca la organización de ese casi centenar de actos; eso es precisamente lo que se justifica sin faltar un solo euro.

Las explicaciones de estos gastos las reciben por medio de facturas, como es preceptivo, las Instituciones que generan esas subvenciones y cuyos archivos son de dominio público.

Si de algo no pueden acusarnos es de dilapidar los dineros públicos que recibimos. Tal vez a otros si y, estos miserables demagogos de la mala fe se tendrían que preocupar más de poner en entredicho subvenciones, algunas de ellas importantes, que se justifican con un par de actos al año de escasa afluencia de público o esas otras que se dan por el mero hecho de que quien las recibe es de la cuerda de los que tienen capacidad para darlas; todo ello, sin hacer mención a esos contratos a los que, sin pasar por concurso alguno por no alcanzar la cifra estipulada por la norma, se hacen acreedores los amiguetes y adláteres de turno. Eso es lo que realmente habría que investigar.

Aquí lo único que huele y muy mal es todo lo relacionado con el nepotismo que se ha adueñado de muchas ciudades españolas, entre ellas la nuestra, desde aquel triste, oscuro y penoso mayo de 2015.

Dejen ya de difamar, de mentir, de dejar entrever medias acusaciones usando medias frases que siembran la duda, cuando de los primeros que habría que dudar es, precisamente, de esos que valiéndose de las redes sociales solo ansían ganar un puesto de privilegio en el pesebre para vivir de la sopa boba pese a su alarmante mediocridad.

Aquí nos conocemos todos y todos sabemos quién es cada cual.

Una última cosa para refrescar la memoria a los malintencionados y desmemoriados, desde la llegada al Ayuntamiento coruñés de los de la marea, la Asociación de Meigas no ha recibido un solo euro ni en concepto de subvención, ni de ayuda, ni de nada, pese a que la mayor parte de los actos están organizados, precisamente, para los coruñeses.

Y, por cierto, no hay mejor lugar para aclarar cualquier duda o sospecha que el Juzgado de Guardia y el Código Penal.

José Eugenio Fernández Barallobre,

Fundador de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña.

 

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