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UNA NUEVA PRUEBA DE CUTREZ

Otra prueba evidente de la cutrez y el mal gusto en la que está inmersa la ciudad desde la llegada de los sectarios de la marea al Ayuntamiento, la hemos encontrado en la irrespetuosa felicitación enviada por una de esas individuas, en la que se mofa, con ánimo de molestar y ofender, de la figura de los queridos Reyes Magos.

Nadie le pide que crea en nada, cada cual es muy libre de tener sus creencias, pero si se le exige, máxime si ocupa un puesto público, que sea respetuosa con los que si creemos y no faltamos a su escepticismo que, por cierto, nos da igual y que encima somos los paganini que hacemos efectiva su nómina mensual.

La Coruña no se merece que la gobierne una individua de esta catadura que se permite el lujo, de forma gratuita, con sus malos modos y su desprecio a los que no pensamos como ella, de tratar de ofendernos, aun cuando es verdad que no ofende quien quiere, sino quien puede y no es este el caso de esta graciosilla de poca monta.

Los Reyes Magos encarnan una tradición centenaria, muy arraigada en el sentimiento del pueblo español; una preciosa tradición que se hace presente en esa mágica noche del 5 al 6 de enero en la que todos esperamos, con impaciencia, la llegada de estos misteriosos personajes para recibir sus presentes, unos materiales y otros espirituales, pues con todo ello nos obsequian los Magos cada año.

De sobra sabemos que estos sectarios bolcheviques de la extrema izquierda, lo único que pretenden, su objetivo primordial, no es otro que es eliminar de un plumazo las tradiciones que forman el alma de España y de nuestra cultura.

No solo se trata de cargarse la Navidad, sustituyendo su nombre tradicional por memeces como “fiestas de invierno”, “solsticio de invierno” u otras por el estilo, incluida, claro está, la figura de los Reyes Magos, inventando ese extraño personaje “el apalpador”, una suerte de pederasta que toca la tripa de los niños por la noche, la cosa tiene su miga; también hay que eliminar, o al menos poner todas las trabas posibles, cualquier manifestación religiosa incluida, como no, la Semana Santa que, pese a tratarse de una manifestación popular y de un atractivo turístico de primer orden, no percibe ni un euro de subvención por parte de estos sectarios excluyentes; la celebración de Patronas y Patrones, costumbre muy arraigada en nuestra Patria, y cualquier otro acto que, con estilo y elegancia, se trate de realizar.

En la lista de señas de identidad que hay que cargarse figura también la Fiesta Nacional, los toros, así como todo aquello que huela a España por la que sienten un odio exacerbado, aunque nadie conozca realmente el motivo.

Pronto será mayo y con él llegará el momento de dejar sentir nuestra voz en las urnas y desalojarlos para siempre de nuestra ciudad ya que La Coruña, una ciudad con clase, categoría, abierta y cosmopolita, no se merece estar gobernada por estos tipos.

Dicen que por nuestras obras nos conocerán y creo que esa es la mejor reflexión que debemos hacer antes de decidir a quién damos nuestro voto el próximo mayo.

¿Sus obras?, ¿qué han hecho en estos casi cuatro años de mal gobierno? Nada, nada de nada. No se han acometido obras de envergadura; del panorama urbano de la ciudad han desaparecido las grúas; el paro ha crecido; se han perdido millones en inversiones; han paralizado proyectos interesantes y necesarios para La Coruña a los que han puesto todas las cortapisas posibles; las calles llenas de baches; no se pueden echar fuegos artificiales porque se estresan las gaviotas; tampoco se puede usar raticidas ya que las ratas forman parte de la fauna urbana; las malas hierbas y los hongos crecen por doquier en parques y jardines que se encuentran en estado de abandono; no se ha formalizado un plan serio de proyección de la ciudad con el fin de atraer corrientes turísticas; las fiestas son a cada paso peores; La Coruña se ha sumido en un total oscurantismo, nadie habla de ella; la ciudad está sucia, llena de pintadas; la zona monumental está sumida en un total estado de abandono, aislada; la Policía Local casi ha desaparecido de las calles; los top-mantas campan a sus anchas machacando el comercio del centro; los barrios no han sido escuchados pese a esas campañas populistas de que su Ayuntamiento es el de todos, de la “xente do común”, como les llaman ellos; se han apropiado de cosas por las que jamás han movido un dedo como es el caso de la noche de San Juan; se han cargado actividades que eran beneficiosas para la ciudad y lo han hecho solo por sectarismo puro y duro.

¿Qué han hecho? Nada, nada de nada. Bueno si, cambiar de prisa y corriendo el nombre de algunas calles; su carril bici que no deja de ser un gesto ideológico, en el que han gastado miles de euros para que circulen un puñado de personas, la mayoría amiguetes o simpatizantes y tratar de sustraer a La Coruña algo que le pertenece, la vieja cárcel, para convertirla en un centro permanente de adoctrinamiento. Eso, además de comprarle pisos a sus adláteres o tratar de sacar adelante sus proyectos “estrella” como el paso subterráneo para las ranas bajo Alfonso Molina o el “proyecto Carpanta” para alojar a los más desfavorecidos bajo los puentes. ¡Una vergüenza!

Pero también es el momento de que se fotografíen aquellos que lo han permitido, unos por acción, otros por omisión y otros para recibir el pago de las correspondientes 30 monedas a cambio de bajar la cerviz y decir amén, si señor, a todo. Ellos también son, en buena medida, culpables de todo lo que ha venido sucediendo en La Coruña a lo largo de estos nefastos tres años y medio.

En fin, estamos terminando nuestra carta a SS.MM. los Reyes y en ella le pedimos que, en mayo, se limpie de nuestra ciudad esta marea negra que la ha inundado desde mayo de 2015.

José Eugenio Fernández Barallobre.

 

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